Tax lease: Cómo innovar en la empresa gracias al mecenazgo tecnológico

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Tema: tax lease, tax equity, mecenazgo tecnológico

Autor: Javi Gracia

En un contexto de imparable innovación tecnológica en todos los ámbitos, las empresas deben adaptarse constantemente para no quedarse atrás. Sin embargo, muchas veces los proyectos de investigación y desarrollo (I+D) requieren inversiones significativas que no todas las organizaciones pueden afrontar.

Aquí es donde entra en juego el tax lease, también conocido como mecenazgo tecnológico, un instrumento financiero que permite a las empresas innovadoras obtener financiación para sus proyectos de I+D de una manera eficiente, mientras que los inversores pueden beneficiarse de incentivos fiscales.

El tax lease no solo es una herramienta para la financiación de proyectos tecnológicos, sino también un mecanismo que fomenta la colaboración y el intercambio de conocimiento entre distintos actores, promotores, inversores  a través de agrupaciones de interés económico. Esto da lugar a un ecosistema donde las empresas pueden llevar a cabo proyectos ambiciosos de innovación de forma eficiente, productiva y en base a objetivos.

Qué es el tax lease o mecenazgo tecnológico

El tax lease, también llamado tax equity o mecenazgo tecnológico, es un  instrumento de financiación o vehículo económico que permite a las empresas innovadoras desarrollar sus proyectos de I+D a través de una combinación de apoyo financiero y beneficios fiscales. Esta herramienta implica una colaboración entre inversores y empresas tecnológicas para sacar adelante proyectos que, de otra manera, podrían resultar inviables por su coste.

Este tipo de financiación se estructura mediante una Agrupación de Interés Económico (AIE), una figura jurídica que permite unir a la empresa promotora del proyecto con los inversores interesados. Los inversores, a través de la AIE, obtienen ventajas fiscales derivadas de las desgravaciones relacionadas con la inversión en I+D, mientras que la empresa promotora recibe el capital necesario para llevar a cabo su iniciativa.

El tax lease ha sido utilizado principalmente en sectores como el naval, pero en los últimos años ha ganado terreno en múltiples áreas relacionadas con la innovación tecnológica y el desarrollo de nuevos productos, servicios y tecnologías.

Partes involucradas en el mecenazgo tecnológico

El mecenazgo tecnológico, a través del método tax lease, implica la participación de diferentes actores que juegan roles específicos en el desarrollo y financiación del proyecto. Las distintas partes que forman parte del procedimiento son el promotor, el inversor y la Agrupación de Interés Económico.

Promotor (empresa innovadora)

El promotor es la empresa que desea llevar a cabo el proyecto de I+D. Esta entidad es la responsable de desarrollar la tecnología o innovación que forma el núcleo del proyecto. En este contexto, el promotor puede ser una startup, una empresa tecnológica consolidada o incluso una institución de investigación que necesite financiación para realizar avances tecnológicos.

La principal ventaja para el promotor es la capacidad de acceder a fondos que le permitan avanzar con el proyecto sin tener que incurrir en deudas o sacrificar capital propio. Además, al asociarse con inversores, el promotor puede ganar visibilidad y confianza en su proyecto, lo que a su vez puede abrir puertas a nuevas oportunidades de colaboración y expansión.

Inversor (financiador)

El inversor es quien proporciona el capital necesario para financiar el proyecto. En la mayoría de los casos, se trata de empresas o personas físicas con un interés en obtener beneficios fiscales a cambio de su aportación. Los inversores no necesariamente tienen que estar interesados en la tecnología o el producto en sí, aunque lo normal es que buscar proyectos que puedan generar innovaciones y ventajas competitivas a largo plazo en la organización del inversor.

Estos inversores suelen ser atraídos por las deducciones fiscales relacionadas con la inversión en I+D, que pueden representar un importante ahorro en su declaración de impuestos. Aunque el inversor no se implique directamente en el desarrollo del proyecto, su aportación económica resulta crucial para que el promotor pueda llevar a cabo la innovación propuesta.

AIE (Agrupación de Interés Económico)

La Agrupación de Interés Económico (AIE) es una figura jurídica que permite la colaboración entre los diferentes actores en el proceso de tax lease. Es a través de esta estructura que se canalizan tanto las aportaciones de los inversores como la ejecución del proyecto por parte del promotor.

La AIE se encarga de gestionar los fondos aportados por los inversores y de coordinar el uso de esos recursos para que el proyecto de I+D progrese según lo planeado. Al mismo tiempo, la AIE también se encarga de gestionar las desgravaciones fiscales de los inversores, asegurando que el proceso cumpla con todas las normativas legales vigentes.

Cómo funciona el tax lease

El mecanismo del tax lease se basa en la creación de una Agrupación de Interés Económico (AIE), la cual canaliza las inversiones en proyectos de I+D a cambio de ventajas fiscales. El proceso comienza cuando una empresa innovadora, el promotor, identifica un proyecto que requiere financiación. La AIE se constituye para gestionar los recursos que proporcionan los inversores y posibilitar que el proyecto se lleve a cabo.

El mecanismo fiscal del tax equity permite a las empresas recuperar parte de la inversión realizada en actividades de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) mediante la cesión de sus créditos fiscales a terceros.

En concreto, se trata de una operación de inversión privada bilateral que beneficia a las dos partes del intercambio: una empresa «vende» sus deducciones fiscales a cambio de I+D+i, mientras que la otra se las compra. Dicho de otra manera, el promotor recibe liquidez inmediata al vender sus deducciones, y la sociedad inversora accede a las deducciones ajenas en su Impuesto de Sociedades.

A cambio de su aportación, los inversores pueden desgravar en su Impuesto de Sociedades las inversiones realizadas, beneficiándose así de una sustancial ventaja fiscal. Esta deducción se calcula en función de la naturaleza del proyecto y de las normativas fiscales que regulan las inversiones en I+D.

La empresa promotora, por su parte, recibe los recursos económicos necesarios para desarrollar su proyecto sin tener que recurrir a préstamos u otras aportaciones de capital externo que conllevan condiciones menos favorables que el tax lease.

Fases del mecenazgo tecnológico

El proceso de tax lease generalmente se divide en varias fases, que aseguran la correcta ejecución del proyecto y el cumplimiento de las normativas fiscales y legales:

  1. Identificación del proyecto: El promotor debe identificar un proyecto de I+D+i que cumpla con los requisitos para ser financiado mediante tax lease. El proyecto debe estar orientado a la innovación y desarrollo tecnológico. Este tipo de actividades generan gastos que pueden ser objeto de deducción en el Impuesto de Sociedades, lo que permite reducir la carga impositiva de la empresa.
  2. Captación de inversores: La empresa innovadora que quiere captar financiación entra en proceso de búsqueda de inversores que estén interesados en aportar capital al proyecto a cambio de ventajas fiscales. 
  3. Constitución de la AIE: En caso de encontrar inversores que quieran participar, se crea la Agrupación de Interés Económico, que será la entidad encargada de gestionar los fondos y coordinar las actividades del proyecto. Mediante el tax lease o tax equity, la empresa cede a terceros el derecho a aplicar estas deducciones a su propia declaración de impuestos.
  4. Desarrollo del proyecto: Con los fondos recaudados, el promotor lleva a cabo el proyecto de I+D+i, cumpliendo con los objetivos establecidos y gestionando los recursos de manera eficiente.
  5. Gestión fiscal: La AIE se encarga de tramitar las desgravaciones fiscales para los inversores y garantizar que todas las normativas fiscales se cumplan adecuadamente.

Ventajas del tax lease

Ventajas para el inversor

El tax lease ofrece diversas ventajas para los inversores. La principal es el acceso a beneficios fiscales derivados de la inversión en proyectos de I+D. Veamos todos los beneficios del tax equity:

  • Reducción de la carga fiscal y ahorro económico. Las deducciones derivadas del tax lease son muy significativas y pueden ser especialmente atractivas para grandes empresas que buscan reducir su carga fiscal y, al mismo tiempo, apoyar la innovación.
  • Menor riego financiero. Otra ventaja para el inversor es que su riesgo financiero es más limitado que en otro tipo de operaciones, ya que no está directamente implicado con el éxito o fracaso comercial del proyecto. Su participación está principalmente motivada por los ahorros fiscales, lo que hace del tax lease una opción segura y atractiva para aquellos que desean optimizar su fiscalidad.
  • Responsabilidad Social Corporativa. El tax equity también es una herramienta adecuada para proyectos de I+D+i de impacto social o con alto componente de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), lo cual permite desarrollar proyectos beneficiosos para la sociedad, algo clave para cualquier empresa o marca que pretende estar a la vanguardia en su sector.

Ventajas para el proyecto de I+D

Los principales beneficios del tax lease para el promotor del proyecto son los siguientes:

  • Se evita el endeudamiento. Al recibir financiación externa, puede llevar a cabo su iniciativa sin la necesidad de recurrir a préstamos bancarios o comprometer su propio capital. Además, esta estructura permite a las empresas innovadoras obtener acceso a fondos de inversores privados que, de otra manera, no estarían disponibles para proyectos de este tipo.
  • Aceleración de la innovación. El tax lease también ofrece una ventaja competitiva en términos de tiempo, ya que el promotor puede avanzar en su proyecto más rápidamente al contar con el respaldo financiero adecuado desde el inicio.
  • Flexibilidad. No supone obligación del requisito de mantenimiento de plantilla media y tampoco existen límites en cuanto a las cantidades financiadas.
  • Retorno elevado. Conseguirás un alto% de financiación ○
  • Operación segura y legislada por el marco legal español
  • Respaldado por ENAC con certificado y por el Ministerio mediante un IMV​
  • Mejor que el sistema de monetización de Deducción Fiscal​ ○ Plazos más cortos que con otras palancas de ahorro por I+D+i​ ○No existe presupuesto máximo​ ○ No hace falta el mantenimiento de la plantilla​ ○ No hace falta reinversión del importe equivalente de la DDFF en Actividades de I+D+i​ ○ En caso de PYMES:​ Aumentar facturación de la sociedad y mejorar las condiciones financieras​ ○ Posibilidad de contratar un seguro ​ ○ Mayor repercusión social de tu actividad

¿Cómo poner en marcha un proceso de mecenazgo tecnológico?

Para poner en marcha un proceso de mecenazgo tecnológico a través de tax lease, es necesario cumplir con una serie de requisitos y seguir una metodología estructurada. A continuación, se detallan los pasos clave:

Requisitos

El proyecto debe estar orientado a la investigación, desarrollo o innovación tecnológica.

El promotor debe contar con un plan de negocio que justifique la viabilidad del proyecto.

La AIE debe constituirse legalmente para gestionar los recursos.

Los inversores deben cumplir con los requisitos fiscales para beneficiarse de las desgravaciones.

Diagnóstico o estudio inicial

El primer paso es realizar un diagnóstico detallado del proyecto de I+D, asegurándose de que cumple con todos los requisitos para ser financiado mediante tax lease. En esta fase, se evalúa la viabilidad técnica, el presupuesto necesario y los plazos de ejecución.

Metodología

La metodología implica la constitución de la AIE, la captación de inversores y la puesta en marcha del proyecto. Es fundamental seguir todas las normativas fiscales y legales para garantizar que tanto el promotor como los inversores se beneficien del tax lease de manera segura y eficiente.

Ejemplos de tax lease exitosos

El tax lease ha sido utilizado con éxito en diversos sectores, destacando especialmente en el sector naval, donde grandes empresas han financiado la construcción de buques mediante este esquema. En los últimos años, sectores como la tecnología y la energía renovable han comenzado a adoptar este modelo para financiar proyectos de innovación.

Por ejemplo, en el ámbito de las energías limpias, varias empresas han utilizado el tax lease para financiar el desarrollo de parques eólicos y plantas solares. Estos proyectos requieren una inversión inicial considerable, pero el uso del tax lease ha permitido a los promotores acceder a los fondos necesarios y a los inversores obtener ventajas fiscales significativas.

En conclusión, el tax lease o mecenazgo tecnológico es una herramienta clave para financiar proyectos de I+D en sectores innovadores. Ofrece beneficios tanto para las empresas que necesitan financiación como para los inversores que buscan optimizar su fiscalidad.

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