Autor: Javi Gracia | Tema: qué es el aprendizaje, funcionamiento del aprendizaje, factores del aprendizaje
Los comportamientos humanos son el resultado de un delicado equilibrio entre lo que heredamos biológicamente y lo que adquirimos a través de la experiencia. Desde reflejos automáticos que aseguran nuestra supervivencia inmediata, hasta complejas habilidades aprendidas que nos permiten adaptarnos a un mundo en constante cambio, nuestras acciones son una respuesta precisa al entorno.
Esta fascinante interacción entre lo innato y lo adquirido nos muestra cómo evolucionamos para enfrentar los retos del medio y, al mismo tiempo, cómo desarrollamos herramientas para transformar y dominar ese entorno.
Qué es el aprendizaje
El aprendizaje es un proceso fundamental mediante el cual los seres humanos y otros seres vivos adquieren conocimientos, habilidades, actitudes o valores a través de la experiencia, la práctica o el estudio. Este proceso implica una modificación relativamente permanente en el comportamiento, las capacidades cognitivas o las percepciones, lo cual permite una mejor adaptación a las circunstancias y el entorno.
El aprendizaje no se limita a la adquisición de hechos o información, sino que abarca desde habilidades motoras hasta capacidades emocionales y sociales, lo que lo convierte en una función esencial para el desarrollo de cualquier ser.
Para comprender qué es el aprendizaje y cómo funciona, hay que tener en cuenta que los comportamientos humanos se adaptan al medio respondiendo de forma precisa a los estímulos que favorecen su supervivencia o la amenaza de esta. Estos comportamientos pueden ser innatos o adquiridos.
A continuación, exploraremos los distintos tipos de comportamientos y aprendizajes que moldean nuestra conducta, destacando sus características y el papel crucial que desempeñan en nuestra vida cotidiana.
Tipos de comportamientos y cómo influyen en el aprendizaje
Comportamientos innatos o no aprendidos
Un comportamiento innato o no aprendido, es aquél que tiene un origen hereditario. Reflejos e instintos constituyen las dos formas más importantes de comportamientos innatos.
- Los reflejos son respuestas motrices innatas, automáticas e involuntarias causadas por una estimulación sensitiva específica (la secreción salival de los perros frente al alimento, por ejemplo). Tienen un valor adaptativo y constituyen uno de los mecanismos más simples de la conducta. También se llaman actos o movimientos reflejos. Algunos ejemplos son el reflejo rotuliano (cuando nos golpean la rótula, el pie tiende a levantarse), la la tos o el estornudo.
- Los instintos o pautas fijas de acción son patrones de conducta programada genéticamente y no adquirida por aprendizaje. Algunos ejemplos de instintos en animales son la construcción de nidos en pájaros, las telarañas tejidas por las arañas o la danza de las abejas… En el ser humano podemos mencionar el instinto de conservación, el instinto de alimentación o el instinto sexual.
Diferencias entre reflejo e instinto
Los instintos son más complejos. La conducta instintiva está integrada por una cadena de reflejos. Ejemplo: la conducta de búsqueda de alimento es instintiva, pero segregar saliva ante los alimentos es un acto reflejo.
Características comunes
- Son innatos, es decir, están inscritos en el código genético de la especie.
- Son compartidos por todos los miembros de una misma especie.
- Son rígidos, es decir, siguen unas pautas fijas e invariables.
- Son causados siempre por el mismo tipo de estímulo.
- Son difíciles de modificar y, en ocasiones, no es posible cambiarlos.
- Una vez provocados, tienden a consumarse, es decir, que la respuesta instintiva o refleja continua hasta completarse, incluso cuando ya ha desaparecido el estímulo que la ha iniciado.
- Tienen una finalidad de supervivencia. La respuesta innata tiende a proteger al individuo, aunque éste no sea consciente.
Se trata, pues, de formas de conducta tipificadas y, hasta cierto punto, automáticas.
Comportamientos adquiridos
El aprendizaje puede definirse como la adquisición y almacenamiento de cierta información (no heredada biológicamente) en la memoria de un individuo para utilizarla posteriormente. Es un cambio relativamente permanente en el comportamiento y un aumento de conocimientos, adquirido a partir de la experiencia con los eventos ambientales. El aprendizaje tiene claramente una función adaptativa al medio.
El aprendizaje tiene que ver también con la maduración, pero no es exactamente lo mismo. La maduración es la consecución de ciertas conductas debido al propio desarrollo orgánico. Hasta que ciertas estructuras orgánicas y del sistema nervioso no han evolucionado, no podemos adquirir ciertos aprendizajes. Así pues, esta maduración es más bien un requisito para el aprendizaje, no depende estrictamente de la experiencia, sino de los cambios orgánicos.
La capacidad de aprendizaje que tienen algunos animales es muy elevada, particularmente de los que son más próximos biológicamente a los humanos (perros, caballos o chimpancés). Ahora bien, no siempre son los humanos quienes enseñan; entre los propios animales también se dan aprendizajes. Ejemplo: Una cría de chimpancé se fijará en la madre cuando utiliza una piedra para romper nueces o cuando un miembro del grupo descubre que tirar semillas al agua le permite recogerlas limpias, sin arena… Todo esto son conductas adquiridas o aprendidas dentro de la especie.
Funcionamiento del aprendizaje
El aprendizaje se basa en la capacidad del cerebro para almacenar y procesar información, creando nuevas conexiones neuronales o reforzando las existentes. Cuando una persona experimenta un estímulo, ya sea a través de la observación, la práctica o la instrucción, se activan áreas específicas del cerebro que procesan esa información.
Con el tiempo y la repetición, las conexiones entre las neuronas se fortalecen, facilitando la recuperación de esa información cuando sea necesaria. Este proceso puede ser consciente, como en el caso del estudio formal, o inconsciente, como ocurre en situaciones de aprendizaje implícito, por ejemplo, al aprender a montar una bicicleta sin necesidad de pensar en cada paso.
Existen varias teorías que explican cómo se lleva a cabo el aprendizaje. Entre ellas, se encuentran el conductismo, que se enfoca en la relación entre estímulo y respuesta, y el constructivismo, que considera que el aprendizaje es un proceso activo en el que el individuo construye su propio conocimiento a partir de la interacción con el entorno.
Es necesario comprender que el aprendizaje no se limita a la adquisición de información, sino que también involucra la transformación de esa información en una forma útil y significativa para el individuo.
Formas de aprender
Habituación y sensibilización
Los tipos más sencillos de aprendizaje son la habituación y la sensibilización, ya que provocan cambios temporales en la conducta y se dan en todas las especies. Si quieres saber más sobre esta cuestión, visita este artículo centrado en los tipos de aprendizaje.
Habituación o adaptación
Cuando los estímulos carecen de consecuencias relevantes para el sujeto y se dan repetidamente, se produce la habituación. Decrece la disposición para responder porque nos hemos acostumbrado a un estímulo. Ejemplo: cuando nos acostumbramos a ciertos estímulos, como los ruidos externos o los ronquidos de un compañero de habitación, llegamos a habituarnos a ellos y dejamos de responder a ellos.
Sensibilización
Se produce una reacción desmedida solo ante ciertos estímulos, vividos como inquietantes, y aumenta la reacción ante los eventos ambientales. Ejemplo: cuando reaccionamos con elevada intensidad a peligros potenciales que alguna vez hemos sufrido, como alguna situación que nos provocó un accidente. De hecho, los humanos sobrevivimos porque estamos sensibilizados ante los peligros del ambiente.
El aprendizaje: un proceso multifactorial y polifacético
El aprendizaje es un proceso multifacético que abarca desde la adquisición de habilidades prácticas hasta la comprensión profunda de conceptos abstractos. La forma en que una persona aprende está influenciada por diversos factores, como el tipo de información, el contexto, las experiencias previas y las motivaciones personales.
Los distintos tipos de aprendizaje proporcionan una variedad de enfoques que permiten a los individuos adaptarse a diferentes situaciones, lo que demuestra la flexibilidad y la riqueza del proceso de aprender. Por ello, comprender cómo funciona el aprendizaje y qué tipos existen es fundamental para maximizar el potencial humano en cualquier ámbito, ya sea educativo, profesional o personal.


